El equipo detrás de Super Mario Odyssey agarró al mono más famoso de Nintendo y le dio el juego que merecía. Donkey Kong Bananza es un plataformas 3D donde la estrella no es solo saltar: es destruir. Y se siente glorioso.
Romper todo es la mecánica
Casi todo el escenario es destructible. Podés cavar, romper paredes, túneles y plataformas, y abrirte camino a tu manera por mundos llenos de oro y secretos. Esa libertad convierte cada nivel en un patio de juegos donde la curiosidad siempre se premia.
Las transformaciones Bananza
DK puede transformarse en distintas formas "Bananza" —avestruz, cebra, kong gigante— que cambian por completo cómo te movés y peleás. Sumá a Pauline como compañera, con sus propias mecánicas, y tenés una aventura con muchísima variedad y carisma, jugable solo o en co-op local.
Lo técnico
Visualmente es un festival, con biomas de hielo, lava y mucho más. El único pero: en algunos jefes cargados de efectos el framerate baja de 60 a 30 fps de forma notoria. También el ritmo es desparejo: hay capas que te atrapan horas y otras que pasan en diez minutos.
Veredicto
Con un 10 de IGN y cerca de un 9.2 de media, Donkey Kong Bananza es uno de los grandes exclusivos de Switch 2. Creatividad, libertad y diversión pura. Si tenés la consola, es imperdible.




