Pocos juegos cargaron con tanto misterio y tantos retrasos como Pragmata. Anunciado años atrás con un teaser tan hermoso como críptico, el nuevo proyecto original de Capcom finalmente llegó, y la pregunta que todos nos hacíamos era una sola: ¿valió la pena la espera? La respuesta corta es sí. La larga, te la contamos acá.

Dos almas en la Luna

Pragmata nos pone en la piel de Hugh, un ingeniero atrapado en una estación lunar que se fue al demonio, acompañado por Diana, una androide con forma de niña. Esa dupla es el corazón del juego. La relación entre ambos se construye despacio, con gestos pequeños, y termina siendo lo más memorable de toda la experiencia. Capcom logra que te encariñes sin caer en golpes bajos.

Captura del juego

Disparar y hackear al mismo tiempo

La gran apuesta jugable es su sistema de combate dual: mientras Hugh dispara, vos resolvés un mini-puzzle de hackeo en tiempo real para bajarle las defensas a los enemigos. Suena raro escrito, pero en las manos funciona increíble. Te obliga a pensar y a actuar a la vez, y cuando entrás en ritmo, cada enfrentamiento se siente como un baile. Es de esas mecánicas que no habías visto antes y que vas a extrañar en otros juegos.

Captura del juego

Un festín para los ojos y los oídos

En lo técnico, Pragmata es de lo más lindo que vas a jugar este año. La estación lunar, los reflejos, la iluminación y el diseño de los robots están a un nivel altísimo. Sumale una banda sonora etérea y un diseño de sonido que te mete de lleno en la soledad del espacio, y tenés una ambientación redonda.

Captura del juego

No todo es perfecto

El juego tropieza en el tramo medio, donde el ritmo se estira y algunos puzzles empiezan a repetir la fórmula. La cámara, además, sufre en los espacios más cerrados. Son peros que no arruinan la experiencia, pero que la separan de la perfección.

Veredicto

Pragmata es exactamente lo que esperábamos de un Capcom inspirado: una propuesta valiente, distinta y con alma. No es un juego para todo el mundo —su ritmo pausado puede espantar a algunos—, pero quien se entregue se va a llevar una de las aventuras más originales y emotivas del año. La espera, esta vez, valió cada minuto.