Siete años. Eso es lo que esperamos los fanáticos desde que Hollow Knight: Silksong se anunció, y desde el primer minuto queda claro que la espera valió cada segundo. Team Cherry no solo entregó una secuela: entregó una de las cumbres del género Metroidvania.

Hornet toma la posta

Esta vez no controlamos al Caballero silencioso, sino a Hornet, capturada y arrastrada al reino de Pharloom. La diferencia se siente en las manos al instante: Hornet es veloz, acrobática y letal. Sus dashes, agarres a la pared y ataques aéreos hacen que moverse y pelear sea un placer fluido… pero también dejan menos margen al error.

Gameplay de Hollow Knight: Silksong

Un reino para perderse

Pharloom es enorme: biomas variadísimos, cientos de secretos, jefes memorables y esa atmósfera melancólica marca de la casa. La dirección artística dibujada a mano y la banda sonora orquestal vuelven a estar a un nivel sublime. Completarlo al 100% puede llevarte cerca de 100 horas.

Uno de los biomas de Pharloom en Silksong

Exigente, pero justo

Silksong pide más precisión que el original. El combate es quirúrgico y algunos jefes te van a hacer sudar. No es un juego para todos —los recién llegados pueden frustrarse— pero quien acepte el desafío encontrará una recompensa enorme en cada victoria.

Combate contra un jefe en Silksong

Veredicto

Con un 91 de media en Metacritic y un 93% de reseñas positivas en Steam, Hollow Knight: Silksong no defraudó a nadie. Es más grande, más rápido y más ambicioso que su predecesor, y eso lo convierte en una compra obligada para cualquier amante de la acción y la exploración. Una obra maestra que justifica años de hype.